Gasy: descubriendo la cultura, la música y la actualidad malgache

La palabra « gasy » significa simplemente « malgache » en lengua malgache. Designa tanto a un pueblo, una forma de vida y un conjunto de tradiciones transmitidas desde hace siglos en la Gran Isla. Comprender la cultura gasy es entrar en un universo donde la música, los ritos y las solidaridades comunitarias forman un todo indisoluble.

Músicos campesinos y economía de la escena malgache

¿Has oído hablar del hira gasy, este espectáculo musical de las Altas Tierras? Sus intérpretes no son artistas a tiempo completo. La Filarmónica de París los califica de « artistas-campesinos » en sus notas documentales. Concretamente, estos músicos cultivan la tierra gran parte del año y suben al escenario durante ceremonias, fiestas o reuniones familiares.

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Este doble estatus no es una elección romántica. La debilidad de las protecciones sociales limita la profesionalización de los músicos en Madagascar. Los lugares de música en vivo siguen siendo escasos, y la regulación del empleo en estas estructuras no favorece la creación de puestos estables. El resultado: la mayoría de los músicos tradicionales obtienen la mayor parte de sus ingresos de otra actividad.

Este punto es ampliamente ignorado por las guías culturales destinadas a los viajeros. Se celebra la riqueza del repertorio malgache sin mencionar las condiciones en las que se perpetúa. Un portal como Gasy permite justamente seguir la actualidad cultural malgache más allá de los clichés turísticos, dando visibilidad a estas realidades del terreno.

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Músico malgache tocando la valiha de bambú en un interior tradicional en Madagascar

Valiha, tsapiky, hira gasy: los géneros musicales malgaches y sus raíces

La música malgache no forma un bloque homogéneo. Cada región de la isla ha desarrollado su propio estilo, ligado a su historia, su clima y sus instrumentos.

El hira gasy de las Altas Tierras

El hira gasy es un espectáculo total. Mezcla canto, danza, discursos morales y trajes tradicionales. Históricamente practicado en la región de Imerina (alrededor de Antananarivo), servía para transmitir valores colectivos: respeto a los ancestros, ayuda mutua, apego a la tierra.

El hira gasy funciona como un teatro musical al aire libre. Dos tropas se enfrentan en un intercambio codificado donde la palabra cantada tiene tanto peso como la melodía. El instrumento central es a menudo la valiha, una cítara tubular de bambú de origen austronesio, considerada como el instrumento nacional malgache.

El tsapiky del Sur

El tsapiky proviene de la región de Tuléar, en el sur de Madagascar. Su tempo rápido, sus guitarras eléctricas saturadas y sus percusiones lo convierten en una música popular de fiesta. Acompaña tanto las ceremonias funerarias como las celebraciones alegres, lo que puede sorprender a un oyente externo.

El tsapiky ilustra un rasgo fundamental de la cultura gasy: la música acompaña cada etapa de la vida, incluida la muerte. Este vínculo entre música y ritos funerarios existe en varias regiones de la isla, bajo formas muy diferentes.

Influencias cruzadas

La música malgache lleva la huella de múltiples influencias:

  • Un legado austronesio venido del Sudeste Asiático, visible en instrumentos como la valiha y algunas escalas pentatónicas
  • Aportes africanos, especialmente en las percusiones y polirritmias de las regiones costeras
  • Préstamos europeos integrados desde la colonización, como el acordeón o la guitarra acústica, que se han convertido en instrumentos comunes en el repertorio popular

Mercado animado en Antananarivo con vendedores de telas malgaches y productos artesanales tradicionales

Renovación musical malgache: entre rap, amapiano y herencia tradicional

La escena musical malgache contemporánea atraviesa un período de tensión creativa. Una nueva generación de artistas explora el rap, el amapiano o el afrobeats, a menudo en malgache, a veces en francés. Estos géneros circulan masivamente a través de las redes sociales y las plataformas de streaming.

Frente a esta ola, formaciones como el grupo Maroozik optan por la elección inversa. Basados en Ambohidratrimo, una comuna rodeada de arrozales cerca de Antananarivo, sus cinco músicos y cuatro cantantes de alrededor de veinte años componen a partir de ritmos tradicionales malgaches. Su particularidad: integrar el culto a los ancestros y los fady en sus letras.

Los fady son prohibiciones culturales y espirituales profundamente arraigadas en la sociedad malgache. En las letras de Maroozik, adquieren una dimensión ecológica: los textos recuerdan que está prohibido contaminar el agua, destruir los bosques, de acuerdo con las enseñanzas de los ancestros. Esta mezcla de tradición espiritual y preocupación medioambiental otorga al grupo una identidad singular en el panorama musical de la Gran Isla.

Archivos digitales y salvaguarda del patrimonio musical gasy

La transmisión oral, que durante mucho tiempo fue suficiente para hacer vivir el repertorio malgache, muestra sus límites frente a la rápida urbanización y el declive de ciertas prácticas rituales. Desde hace algunos años, proyectos de archivos digitales intentan documentar este patrimonio antes de que se desvanezca.

Las grabaciones en video y los registros de campo alimentan bases de datos colaborativas. La Filarmónica de París participa en este esfuerzo documentando las formaciones musicales, los contextos de interpretación y las condiciones socioeconómicas de los músicos malgaches. Estos recursos van mucho más allá de un simple catálogo sonoro: describen el entorno de vida de los intérpretes, sus ingresos, sus limitaciones.

El desafío va más allá de la conservación. Estos archivos también permiten crear circuitos de remuneración para músicos que no reciben nada (o casi nada) de la difusión de sus obras. Un músico-campesino cuyo repertorio es grabado y difundido en línea debería poder obtener ingresos de ello. Es un proyecto aún ampliamente abierto.

  • Las grabaciones de campo documentan contextos de interpretación que desaparecen con la urbanización
  • Las bases colaborativas permiten a los investigadores y músicos cruzar sus conocimientos
  • La cuestión de la remuneración de los artistas sigue siendo el punto débil de estas iniciativas

La cultura gasy no se resume a un folclore estático. Se transforma, se adapta, se digitaliza, a veces en medio de la dolorosa situación económica. Entre un grupo como Maroozik que reinventa la tradición y los proyectos de archivo que intentan fijarla, Madagascar construye una relación viva con su patrimonio musical, lejos de los resúmenes turísticos.

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